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MetaMask Card: ¿virtual o metal?

La aritmética de la cuota anual la vimos en otro artículo. Aquí va todo lo demás, porque para mucha gente el factor decisivo no es el porcentaje de cashback.

La virtual vive en el móvil; la metálica llega por correo

La tarjeta virtual se emite en minutos y vive en tu móvil. Funciona online y, una vez añadida a Apple Pay o Google Pay, en cualquier terminal contactless. La tarjeta metal es una tarjeta física que llega por correo, lo que significa que también funciona donde el contactless no llega: terminales antiguos, cajeros y el comercio ocasional que insiste en insertar la tarjeta.

Las diferencias que no van de dinero

De ahí se derivan tres cosas.

Una tarjeta física es la única que puedes entregar a alguien: el camarero que se lleva el cobro lejos de la mesa, el hotel que toma la tarjeta al registrarte. Algunas fianzas de alquiler y hotel siguen esperando la presencia de una tarjeta física aunque el cargo se procese electrónicamente.

Una tarjeta física también sobrevive a un móvil sin batería. Si la tarjeta es tu método de pago en viajes, ese argumento basta por sí solo.

Y el nivel metal suele llevar límites más altos, algo que importa menos en el gasto diario que en la compra grande ocasional que un techo bajo bloquearía.

Decidir sin darle demasiadas vueltas

Empieza en virtual. Es gratis e instantánea, y para la mayoría del gasto es funcionalmente idéntica. Sube cuando aparezca una razón concreta: necesitas efectivo del cajero con regularidad, viajas a sitios con poca cobertura contactless, los límites te estorban, o tu gasto en el extranjero es suficiente para que quitar la comisión transfronteriza pague la cuota.

Si nada de eso aplica, la tarjeta metal te compra un objeto más bonito y un porcentaje más alto que quizá no llegues a aprovechar. Es una compra perfectamente legítima; solo conviene tener claro qué estás comprando.

Los valores que seguimos de ambos niveles están en la página MetaMask Card.