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De la cartera a la primera compra: configurar la MetaMask Card

Configurar una tarjeta de autocustodia implica unos pasos que una tarjeta bancaria no tiene. Ninguno es difícil, pero hacerlos en mal orden desperdicia gas.

El orden que funciona

  1. Solicitar la tarjeta y completar la verificación de identidad. La disponibilidad depende del país, así que confirma primero que se ofrece donde vives.
  2. Elegir una red de carga de la lista que te muestre la app.
  3. Mover a esa red el token que piensas gastar: USDC, USDT o wETH.
  4. Dejar algo del token de gas de la red en la misma cartera.
  5. Habilitar el token para la tarjeta y fijar un límite de gasto.
  6. Añadir la tarjeta a Apple Pay o Google Pay si quieres contactless.

Los pasos cuatro y cinco son donde la gente se atasca. Habilitar un token es una transacción on-chain, así que una cartera con solo stablecoins y sin gas no puede completarla.

Los dos pasos que se saltan

El primero es el gas. Llegar con una cartera llena de USDC y nada con que pagar comisiones es, con diferencia, la forma más común de que una configuración se detenga.

El segundo es el propio límite. Cargar la cartera no es lo mismo que autorizar la tarjeta; hasta que el límite esté fijado y confirmado, el saldo se ve pero no se puede gastar. Ambas cosas deben cumplirse para que un pago salga.

Antes de la primera compra

Haz primero una transacción pequeña, mejor online, donde un rechazo es más fácil de interpretar. Comprueba que el límite cubre el importe, que el token habilitado es el que tiene saldo, y que queda algo de gas para el siguiente cambio.

Cuando funciona, funciona: la configuración es un coste único, no recurrente.

Los datos que seguimos están en la página MetaMask Card.